Historia de Campos de Herminia

 
Campos de Herminia Vista aerea de la finca. Plantacion de arandanos ecologicos

Campos de Herminia, vista aérea de la finca.

APUNTES SOBRE LA PUESTA EN MARCHA DE UN PROYECTO DE AGRICULTURA ECOLÓGICA

Dos mil catorce fue el año que se hizo realidad el proyecto de Campos de Herminia. Aunque se había ideado con anterioridad, ese año fue el momento en que las plantas pasaron a ocupar su espacio en una finca que había estado durante mucho tiempo en barbecho.

El proyecto surgió para dar un uso agrícola a esas tierras. Queríamos hacer realidad una especie de sueño que teníamos en el que se combinaban varios ingredientes: por un lado el de realizar un trabajo ligado a la tierra, en donde los esfuerzos realizados se traducen en recogida de fruto tras ir viendo como evoluciona poco a poco la pequeña semilla que pones en el suelo. En nuestro caso no fue semilla lo que plantamos, fueron unas plantas diminutas que daban la impresión que nunca se iban a convertir en arbustos.

La vuelta a la tierra, al trabajo en la naturaleza, era otra de las razones que nos llevaron a poner en marcha Campos de Hermina. Después de mucho tiempo de trabajo en la ciudad consideramos que era necesario iniciar una actividad en el campo, de donde habíamos salido. La crisis económica que se desató a partir del 2007 fue un acicate para dar ese paso. En un momento en que todo parecía desmoronarse quisimos poner en marcha una experiencia de futuro, una experiencia en zonas olvidadas y de la que se espera recoger frutos durante muchos años.

Nos decidimos por los arándanos porque creíamos que al campo asturiano le hacía falta innovación. Aunque el cultivo de este fruto rojo llevaba muchos años produciéndose en nuestra tierra, era poco conocido por una parte importante de consumidores. Además, tras muchas consultas previas con expertos en el campo, parecía que los arándanos son un producto que tenía posibilidades de rentabilizar la inversión que requería su puesta en marcha.

Queríamos, también, que la utilización del territorio fuese lo más respetuosa posible con el entorno natural y social de la zona donde lo poníamos, por eso nos decidimos por cultivar los arándanos mediante los principios de la agricultura ecológica. En este punto tuvimos muchas diferencias con nuestros asesores. Ellos consideraban que no merecía la pena realizar ese esfuerzo, que la agricultura convencional del arándano era considerada, por el tipo de fruto, “suficientemente natural”. No nos convencieron; teníamos claro que un proyecto de futuro ligado a la tierra, tanto en agricultura como en ganadería, tenía que ser sostenible con el entorno natural y eso solo se puede conseguir si el territorio mejora con la producción que en se realiza, sin consumir su riqueza y los aportes que la tierra da al fruto que de ella se saca.

Pero además, escogimos la agricultura ecológica porque queríamos ser muy respetuosos con nuestros futuros consumidores. En un mundo en el que está muy introducida la “comida basura” creemos que es necesario apostar por la salud, entendiéndola de una forma muy amplia no solo como falta de enfermedad sino como una forma de mantener plenas condiciones para desarrollar la actividad que a cada uno le parezca la más adecuada. En este sentido, un alimento con tantas propiedades beneficiosas para la salud como el arándano, resultaba perfecto.

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Después de todos estos aprioris llegaba el momento de poner nombre a nuestro proyecto. Este es un homenaje a las mujeres del campo. Esas personas muchas veces olvidadas que con un esfuerzo silencioso, a lo largo de toda una vida, hicieron posible que muchas economías domésticas salieran adelante y lo hicieran en momentos, a mediados del siglo pasado, en las que las condiciones de vida eran verdaderamente duras. Herminia fue una de esas mujeres, una de las que puede representar ese tesón y esa fuerza por sacar adelante a su familia y sus ideas y que hizo posible que la finca que utilizamos para este proyecto pasara a formar parte del patrimonio familiar.

El nombre también es un homenaje a esas zonas, alejadas del centro asturiano, tan olvidadas. Campos, además de un significado ligado a la naturaleza, imprescindible en un proyecto de este tipo, es el nombre de un pequeño pueblo del concejo de Tapia de Casariego, donde está la finca donde se pone en marcha la producción ecológica.

Han pasado dos años, tres recolecciones, y por fin empezamos a recoger fruta. En julio de 2016 vemos como todo nuestro esfuerzo comienza a dar resultado. Hemos mimado a nuestra plantas de la mejor forma que pudimos y supimos y ahora nos empiezan a corresponder. Este año no esperamos una gran producción, las plantas necesitan sus ritmos y su tiempo para llegar a su apogeo. Tranquilamente esperaremos que llegue el momento. Pero tenemos en nuestras manos, y a disposición de las personas que quieran tener un producto de calidad, seis variedades de arándanos negros cultivados todos ellos según los criterios de la agricultura ecológica: Bluecrop, Chandler, Duke, Aurora, Powderblue y Ochlockonee. Se han puesto estas seis porque eran unas de las que mejor se adaptaban al terreno, a las condiciones climáticas de esta zona de Asturias y a la altura, casi al nivel del mar, donde está la finca.

Esas seis variedades nos dan la posibilidad de tener producción durante varios meses al año, de junio a septiembre, y no concentrada en poco tiempo. Durante esa temporada nuestros consumidores tendrán fruta fresca ecológica y el resto del año pueden disfrutar de ella manipulada como a cada uno le guste: en mermelada o con cualquier otra forma en que la fruta no pierda sus cualidades naturales.

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